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A menudo, caemos en la tendencia de eliminar los alimentos que contienen hidratos de carbono de nuestra rutina de nutrición y en especial, si vamos a comenzar una dieta. Un error que nos priva de un elemento fundamental para la salud.

Los carbohidratos tienen como función principal aportar energía al organismo. De hecho, son conocidos como el combustible del cerebro y del sistema nervioso. Sus múltiples beneficios los convierten en fieles aliados para nuestro cuerpo.

Contribuyen a mantener constantes los niveles de azúcar en sangre e influyen en procesos fundamentales para las personas, como la digestión o la asimilación de nutrientes.

Los hidratos de carbono se digieren rápidamente y esto ayuda a combatir la fatiga. Un correcto abastecimiento, ayuda a mejorar el rendimiento físico muscular durante la realización de ejercicio y actividades de resistencia.

Previenen la acumulación de grasas. Es por eso que si se va a comenzar a realizar una dieta, no debemos apartarlos. Ricos en fibra, hacen que la persona sienta saciedad, agregando volumen y ayudando a controlar el peso. Las dietas que excluyen este tipo de alimentos, conllevan graves riesgos para la salud que pueden acabar provocando problemas como la cetosis y la aparición de mareos, vómitos, malestar general o cansancio.

Numerosos estudios demuestran que el consumo de hidratos de carbonos fomenta la generación de serotonina, un neurotransmisor que se encuentra en varias regiones del sistema nervioso central y que está íntimamente relacionada con el estado de ánimo, haciendo que tengamos una sensación de bienestar.

Por otro lado, la Universidad de Tuft demostró que el adecuado consumo de los mismos, agudiza la memoria tras comprobar que una reducción en la dosis diaria recomendada provocó problemas relacionados con la pérdida de memoria, en las personas que participaron en el estudio de investigación.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda una ingesta diaria que satisfaga la mayor parte de las necesidades energéticas del organismo y cuyo porcentaje se sitúa en torno al 55%.

Debemos procurar mantener una dieta equilibrada y saludable, sin caer en el exceso ya que una alta cantidad de hidratos de carbono, supone riesgos para la salud y puede contribuir a que surjan enfermedades como la diabetes o la obesidad. Por eso, lo ideal es consumir la cantidad establecida por las diferentes organizaciones de salud y no obviarlos de nuestro dieta.

No debemos olvidar que los carbohidratos aportan sabor, textura y variedad en la comida. Recuerda que podemos encontrarlos en alimentos como los cereales, pastas, frutas, pan, leche y derivados o legumbres; entre otros.

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